.::RESURRECCION DE UN 444::.


De la mano de Jorge llegó a nuestro taller un 444 modelo 58.No era uno más, sinó que tenía su historia. En sus años de gloria había sido piloteado por Bitito Mieres lo cual nos entusiasmó más para restaurarlo y que vuelva a rodar por nuestros caminos.

Luego de revisar el auto nos sentimos sorprendidos al encontrarnos con un casco al cual solo le hacían falta unos pequeños retoques.
En cuanto a la parte mecánica lamentablemente no fue lo mismo. Nos encontramos con un motor totalmente desinflado.
La idea de Jorge era competir en el gran premio histórico, para el cual solo faltaba un mes.
Solo se podia hacer una cosa y era: ¡Manos a la obra!

Se decidió una reparación a fondo del motor. La decisión resultó fácil, lo que no fue así fue conseguir cojinetes, pistones y hasta un arbol de levas, buscando que todo sea original.
Por suerte o debido a la mano del Señor en unos pocos días estabamos visitando a Maratea con todos los fierritos. La sorpresa en la cara de Miguel fue cuando le dijimos: tómeselo ”con tiempo”, lo necesitamos para la semana que viene. Pero amante de los fierros que es, en una semana nos teníia el motor enchavetado y la tapa de cilindros con todas las válvulas nuevas hechas a medida.
Mientras tanto se ubicó un múltiple de admisión original con sus dos carburadores a los cuales se le realizó una reparación integral.
Bueno, dijimos, solo nos faltan unos “pequeños detalles”: frenos, instalación eléctrica, arranque, dínamo, radiador y algunas otras cosas que seguro ahora me estoy olvidando.
Pero al fin llegamos, estaba todo armado. Solo había que salir a probar. Y eso hicimos, para tener la triste noticia, la segunda canta (y bastante desafinada). Bueno, como nos quedaba “mucho” tiempo para la carrera, un semana, nos pusimos a desarmar la caja. Otra vez una mano celestial nos hizo conseguir los cuatro sincronizados originales

Terminamos a un día de la fecha de largada y entonces nos pusimos contentos por tener tiempo para probar el auto; teníamos las seis etapas de la carrera.
Por suerte el auto, como se dice en la jerga, fue un caño.

Alejandro Iuretic